En 1985, la figura alargada y descompensada por una polio infantil de José Estruch cruzaba los pasillos de la Real Escuela Superior de Arte Dramático. Cuando Estruch dejó España exiliado en 1939, la Escuela ni siquiera tenía esa denominación, era solo una especialidad del Conservatorio de Música. Habían pasado, pues, cincuenta años, una guerra civil y un exilio en dos países desde que aquel joven alicantino nacido en la Rambla había salido para estudiar una ingeniería y había sucumbido a la pasión por el Teatro tras asistir a la versión de Federico García Lorca de La dama duende protagonizada por Margarita Xirgu.
El exilio ante el miedo de las represalias de la dictadura incipiente hizo que Estruch entrara en Francia, donde pasa un tiempo en un campo de concentración y salta posteriormente a las Islas Británicas, donde reside hasta 1949. Es ahí donde parte esta historia: Estruch comienza a enseñar Teatro a los niños vascos exiliados allí y aprovecha su aprendizaje del inglés para traducir uno de los dramas históricos menos conocidos de Shakespeare, The Life and Death of King John. Juan es un rey exiliado en su propio reino, consciente de lo efímero de su estado. El drama expresa un mundo sometido al interés individual, egoísta y mutable de los seres humanos.
El rey Juan se estrena en 1986 con una veintena de recién graduados de la RESAD bajo la denominación de "Corral 86". El grupo visita el Festival de Almagro y sale a Francia. Realiza un gira nada despreciable, recibe algunos premios y también visita Alicante gracias a la Asociación Independiente de Teatro. Tras el estreno de El rey Juan, Estruch regresa a Montevideo, donde había sido director en la Comedia Nacional y profesor de la Escuela Municipal de Teatro durante el exilio para dirigir El Caballero de Olmedo, de Lope de Vega, la misma obra que había estrenado en la Comedia Nacional
al llegar al Uruguay.
Este año se cumplen pues cuarenta desde aquel estreno llevado a cabo por "Corral 86". Y ahora que se ha llegado este aniversario, un grupo de actores y actrices de la provincia de Alicante nos hemos reunido bajo la llamada de El Club de la Serpiente por el placer de que se vuelvan a leer las líneas de Shakespeare traducidas por Estruch en un teatro, el de la Fundación Mediterráneo. Es una lectura por el placer del homenaje al maestro y a sus alumnos, pero también para encontrarnos distintas generaciones de teatristas, ya sean profesionales, aficionados o universitarios en un espacio común y por un único motivo, la pasión por la vida ofrecida al público convertida en materia dramática.